Recordando , a Juan L. Ortiz, elegì este poema para compartir.:
Todos aquì para mirar arder y consumirse el fuego.
¿Fuego sòlo?
¿No es un corazòn apasionado que se ilumina en los cielos?
La pasiòn de la luz antigua abrièndose en flores encendidas,
para mirarse en el espejo humano.
El corazòn dice:
Criaturas terrestres, la vida es gloriosa,
alzaos hasta el fuego armonioso ,
como hasta la sangre del èxtasis ,
para que todos sean como simientes ardiendo,
para las cosechas sucesivas
de la luz comùn que encenderà hasta la sombra,
y estrellarà como un jardìn.
Atardeceres rosados. |